El juego de la copa
Esto sucedió allá por 1990, entre el que escribe su mejor amigo y un invitado muy especial.
estábamos los tres aburridos en mi casa, mis padres habían salido y no se nos ocurrió mejor idea que invocar espíritus con este viejo juego, del cual descreíamos todos, hasta esa vendita jornada.
Conseguimos una vieja copa de la abuela, vela roja, un paño, cerramos todo para quedar a oscuras, nos tomamos de las manos y empezamos a preguntar por espíritus que anduvieran vagando cerca.
Todo parecía generar risas hasta que nuestro invitado Jamin entro en una especie de trance, a temblar y sacudir, cosa que mi amigo Juan y yo no estábamos dispuestos a creerle esa pésima actuación.
Ojos blancos, empezó a sujetarnos con fuerza, mucha fuerza, a temblequear y a hablar en perfecto portugués en un tono muy grave.
Nuestras miradas con Juan se volvieron estupefactas y llenas de horror, un joven de 17 años de voz aguda, nos hablaba con el mas gutural tono y en un idioma que jamás lo habíamos escuchado, nos dio su nombre, pái Carlos, y que estaba en un campo rodeado de plantas con flores, Juan cruzó palabras como para conocerlo mejor, yo solo miraba lleno de ira, seguía pensando que nos estaba tomando el pelo.
A todo esto no paraba de jalonarnos y sacudirse bruscamente, lo mire, lo sujete y lo desafié ante tanta actuación que se burlaba de nuestros temores, siempre descreí del espiritismo y Jamil no iba a cambiar mis creencias, hacia mas de diez años que lo conocía, se nos estaba burlando en la cara pensaba yo.
Creo que Juan entro en pánico y empezó a a alejar los objetos contundentes por la ventana mientras yo seguía sujetando al charlatán, lo increpé a que se haga presente, que se manifieste en su totalidad y le sujetaba fuerte las manos, no iba a caer en su juego, no le creía ni medio, lo insultaba y trataba de cobarde. Juan me decía que no lo provoque y yo preso de la rabia le digo que la corte y le doy un golpe con mi mano abierta en la espalda, tan fuerte que cae de la silla y comienza a despertarse ya con su voz aguda normal y en idioma argento, preguntando que había sucedido, que se quedó dormido y no sabe que hace en el piso. Hasta el día de hoy Jamin dice no recordar nada de lo sucedido, que siente que se durmió en medio del rito de la copa y que después de mas de 30 años no recuerda nada esos 15 minutos donde entro en un raro trance, con los ojos dados vuelta y cambiando totalmente el tono de voz y el idioma
No se si actúe bien esa tarde de 1990, consulte a gente entendida y me dijeron que tuve suerte, que el espíritu era pacifico y no pasó a mayores, porque no tenía malas intenciones, cosa que otros jóvenes no corrieron con la misma suerte, Juan no durmió toda esa noche y estuvo meses sugestionado, y todos los relatos que recabó decían lo mismo, tuvimos suerte. Jamás jugué nuevamente ese juego y jamás lo hare, porque mi vida a a partir de esa fecha cambió, empezó a creer en cosas que no creía y hasta el día de hoy respeta y mucho.
Facundo Amaral.
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